Ni sombra

En una esquina cualquiera, mientras espero el semáforo, 
miro a una niña mientras ella mira su sombra. 
La niña descubre su sombra.
La sombra la sigue y modela y ella modela su sombra según se mueve.
Adentro del auto, mi sombra me sobra y se pega a mí;
afuera la sombra se escapa y escurre según se mueve la niña.
El semáforo cambia y me quedo pensando en la sombra,
la mía pegada a mi cuerpo, la de ella estirándose y jugando.
Ni sombra soy ahora.

Entradas populares